Febrero

Feb 3 | Beato Esteban Bellesini, presbítero

Nació en Trento (Italia), el 25 de noviembre de 1774.Trento es la ciudad donde se celebró el Concilio más largo de la historia de la Iglesia (1545-1563) que puso en marcha la reforma católica. Esteban, hijo de una familia acomodada, hizo el noviciado en Bolonia y, posteriormente, fue trasladado a Roma y nuevamente a Bolonia. Ordenado sacerdote en 1797, vivió un tiempo en el convento de San Marcos de Trento hasta su cierre en 1809.

Suprimidas por el gobierno las casas religiosas en su región, su vocación pedagógica le llevó a abrir en su propio domicilio una escuela infantil gratuita. Al reconocimiento de la población se sumó la autoridad civil nombrándole Inspector de educación del territorio de Trento. En uno de sus escritos, sentencia el P. Esteban:“Estudiar la religión no es otra cosa que estudiar a Jesucristo”. Consideraba la pedagogía como una misión que sólo se puede fundamentar y sostener con una espiritualidad atenta a las necesidades de los otros. Cuando ya había abandonado la docencia para mantenerse fiel a su profesión religiosa, fue llamado a Roma por el Padre General de la Orden y desempeñó durante algunos años el cargo de maestro de novicios.

En 1826 fue enviado a Genazzano donde dedicó los últimos años de su vida al ministerio parroquial. Fue amigo de Dios, de los niños, de los ancianos, de los libros y del libro por antonomasia, la Biblia. Maestro ejemplar y celoso párroco, contrajo la peste atendiendo a sus fieles enfermos. Murió el 2 de febrero de 1840. Sus restos reposan en el Santuario de la Virgen del Buen Consejo de Genazzano. En el convento se conserva la habitación y algunos efectos personales utilizados por el beato. El P. Esteban goza de popularidad en toda la región de Lazio. Fue proclamado beato por el Papa Pío X el 27 de diciembre de 1904.

En 2004 – con ocasión del I Centenario de la beatificación del P. Bellesini (1904 – 2004) – el arzobispo de Trento Mons. Luigi Bressan, escribía: “El beato Esteban Bellesini se revela a través de sus obras un precursor de modernidad, no sólo por haber promovido la escolarización de todos, sino por el concepto de educación que él desarrolló: por eso su pensamiento reviste una sorprendente actualidad para el noble arte de la pedagogía”.

Feb 7 | Beato Anselmo Polanco, Obispo y mártir

Nació en Buenavista de Valdavia (Palencia, España) el 16 de abril de 1881. Entró en el con- vento agustino de Valladolid y allí emitió sus primeros votos en 1897. Pasó después a La Vid (Burgos) donde completó los estudios. Ordenado sacerdote el año 1904, en 1922 fue nombrado Prior de Valladolid, y en 1932 Provincial de la Provincia Agustiniana del Santísimo Nombre de Jesús de Filipinas. En todo momento se distinguió por su amor a la concordia, su delicadeza de espíritu y su atención a la observancia religiosa.

Siendo todavía Provincial, en 1935 fue nombrado obispo de Teruel. Cuando llegó a oídos de su madre que había sido nombrado obispo le dio un sabio consejo: “Tú que siempre fuiste buen hijo, sé ahora buen padre”.

Un año más tarde estallaría la guerra civil española que iba a convertir la pequeña ciudad de Teruel en uno de los puntos de lucha más cruenta. El pastor permaneció siempre al lado de sus ovejas prodigando consuelo y fortaleza. “He venido a dar la vida por mis ovejas”, había dicho al hacer la entrada en la diócesis que el Papa le había confiado.

El 8 de enero de 1938, el obispo Polanco, vestido con el hábito de agustino y acompañado por un grupo de sacerdotes diocesanos, se entregó al ejército ocupante. Prisionero, soportó fuertes presiones para que retirara su firma de la carta del episcopado que denunciaba ante la opinión mundial la persecución que sufría la Iglesia en España.Junto con suVicario General,Felipe Ripoll, sufrió el encarcelamiento durante trece meses.Pocos días antes de concluir la guerra,el 7 de febrero de 1939, fue asesinado en Pont de Molins (Gerona) cerca de la frontera francesa. El lema de su escudo episcopal se hizo realidad:“Me sacrificaré y me consumiré por vuestras almas”.

Fue beatificado por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995.

Feb 13 | Beata Cristina de Espoleto

Su biografía está envuelta en datos y nombres difíciles de contrastar. Dicen algunos que perteneció a la familia de los Visconti de Milán, otros la consideran emparentada con los Semenzi de Calvisano, no distante de Brescia. Se conoce a ciencia cierta – eso sí –, que era una joven físicamente agraciada y parece que contrajo dos veces matrimonio por haber enviudado de su primer esposo. ¿Fue una convertida? También la respuesta es imprecisa. Buscó voluntariamente el olvido y lo logró hasta el punto de no contar con datos exactos sobre su biografía.

Los hagiógrafos concuerdan en decir que, a partir del año 1450, decidió cambiar de vida y de nombre. A partir de ahora se llamaría Cristina. Habitó varios conventos como agustina secular, pero no permaneció mucho tiempo en ninguno para huir de toda popularidad y vivir en el olvido más absoluto, dedicada a la penitencia, la oración y las obras de misericordia con los necesitados. En 1457, deseosa de visitar los lugares santos de Asís, Roma y Jerusalén, comenzó una peregrinación. En compañía de otra terciaria, llegó a Espoleto – en la provincia de Perugia (región de Umbría), en las estribaciones de los Apeninos –, donde permaneció hasta el final de sus días, dedicándose a la asistencia de los enfermos en el hospital de la ciudad.

El 13 de febrero de 1458 – quizá sin haber llegado a los treinta años – entregó su alma al Señor, con gran fama de santidad. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia de San Nicolás de Espoleto, regida entonces por los agustinos. Numerosas gracias y milagros atribuidos a su intercesión contribuyeron a difundir el culto surgido inmediatamente después de su muerte, que Gregorio XVI ratificó en 1834 proclamándola beata. Destaca en su vida su deseo constante de conversión.

Feb 16 | Beato Simón de Casia, presbítero

Nació en Casia (Italia), a finales del siglo XIII, de familia distinguida, probablemente hacia el año 1290. Se dedicó, inicialmente, a las ciencias naturales, la física y la química. Después vistió el hábito de agustino para dedicarse a la “ciencia de la gracia”. Ingresó en la Orden Agustiniana cuando tenía 20 años, aproximadamente, y tras un tiempo de formación y estudios, ocupó su tiempo en la predicación, principalmente en la Toscana. A pesar de censurar severamente los pecados de la época, el auditorio escuchaba con atención sus sermones.

No fue menos valorado como escritor, considerado como uno de los maestros espirituales de su tiempo en Italia.Tiene en su haber un número importante de escritos que lo acreditan como autor ascético y místico. Mención especial merece su Epistolario. En una de sus cartas, leemos: “No es mi intención apartaros del amor a las Letras, sino lograr que prefiráis la ciencia que lleva a Cristo, y cuanto conduce a ella, como a fin determinado anticipadamente por Dios en la teoría y en la práctica. Porque el fin de la hermosura natural es Cristo; el fin noble y admirable de la creación es Cristo; el fin de la ley es Cristo; el fin de la escritura profética es Cristo; el fin de las costumbres es Cristo; el fin de la vida recta es Cristo; el fin de la gracia es Cristo; el fin del mundo es Cristo; el fin de lo apetecible es Cristo; el fin sin fin de todas las cosas es Cristo”.

A pesar de su deseo de soledad para dedicarse a la oración y al estudio, influyó notablemente en la vida pública de su tiempo. Los oyentes del P. Simón Fidati de Casia quedaban sobrecogidos por la pasión que ponía en sus sermones sobre el temor de Dios o sus repetidas llamadas a la imitación de Jesucristo. Intentar formar a Cristo en todos fue el motivo inspirador de su fecunda tarea pastoral. Su obra Los hechos de Nuestro Salvador el Señor Jesucristo, conoció una amplia difusión durante la Edad Media.También es importante su Epistolario donde se revela como experto director de espíritu.

Murió en Florencia el 2 de febrero de 1348, víctima de la peste que asoló Europa. Gregorio XVI confirmó su culto en 1833. Sus restos descansan en la Basílica de Santa Rita, en Casia.

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