Quiénes somos

¡Somos seguidores de Jesucristo!

La Orden de San Agustín, o Orden Agustiniana, basada fundamentalmente en el Evangelio de

Jesucristo y en las enseñanzas de Agustín, el Obispo de Hipona (354-430 d. C.), fue fundada para vivir y promover el espíritu de comunidad como lo vivieron los primeras comunidades cristianas (Hechos de los Apóstoles 4, 32-35).

La Orden de San Agustín nació jurídicamente en marzo de 1244, cuando el Papa Inocencio IV unió a varios grupos de ermitaños al servicio de la Iglesia Universal como comunidad de frailes mendicantes. La Orden, desde sus comienzos, ha reconocido a San Agustín de Hipona como su padre, maestro y guía espiritual, no solo porque ha recibido la Regla y el nombre de la Orden de él, sino también porque ha recibido de él su doctrina y espiritualidad.

 

La Orden agustiniana puede ser presentada de muy diversas maneras. Se puede hablar de su carácter peculiar, de su historia, de su misión, de su carisma... Pero ante todo y sobre todo la Orden está constituida por personas, hombres y mujeres, que, dicho con palabras de la Regla que profesamos, “viven juntos en concordia, teniendo un solo corazón y una sola alma hacia Dios”. Somos cristianos que, cautivados por el ejemplo y la doctrina de san Agustín, caminamos juntos, al tiempo que construimos nuestra propia casa y servimos al Pueblo de Dios.

De la Regla de San Agustín:

Ante todo, que habitéis en la casa y tengáis una sola alma y un solo corazón en camino hacia Dios. Este es el motivo por el que, deseosos de unidad, os habéis congregado.

 

No consideréis nada como propio, sino tenedlo todo en común. En cuanto al alimento y al vestido, que os lo distribuya a cada uno vuestro Prior, no con criterios de igualdad, porque no todos tenéis idéntica salud, sino conforme a la necesidad de cada cual. Pues así leéis in los Hechos de los Apóstoles: Tenían todas las cosas en común y se distribuían a cada uno según su necesidad.